El gobierno de Francia decretó toques de queda nocturnos parciales en París y varias ciudades del país tras un fin de semana de protestas que derivaron en violencia, enfrentamientos con la policía y saqueos a comercios, en una de las jornadas de disturbios más intensas de los últimos años.
Las autoridades reportan más de 2,500 detenidos y cerca de 1,000 elementos de seguridad lesionados durante los disturbios. El presidente Emmanuel Macron llamó a la calma, mientras el gobierno anunció las nuevas restricciones nocturnas como medida preventiva para evitar más desórdenes.
Las protestas del fin de semana comenzaron como movilizaciones y escalaron a confrontaciones directas con las fuerzas del orden, con daños a negocios y vialidades bloqueadas en distintos puntos del país. Los toques de queda buscan contener la actividad nocturna en las zonas más afectadas.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump atribuyó los disturbios a las políticas migratorias de Macron, mientras que líderes franceses sostienen que el origen de las movilizaciones está en problemas económicos. La Casa Blanca y el Elíseo mantienen versiones encontradas sobre las causas de la crisis.
Las autoridades francesas mantienen el despliegue de seguridad reforzado y no descartan extender las restricciones si continúan los incidentes. Se trata de una historia en desarrollo: se espera que el gobierno actualice el balance de daños y detenciones en las próximas horas.
Foto: Guilhem Vellut, vía Wikimedia Commons (CC BY 2.0)