La Asamblea General de la ONU volvió a aprobar, por 34ª ocasión consecutiva, la resolución que pide poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1962, con 130 votos a favor según los reportes de la votación.
La resolución, de carácter no vinculante, se ha convertido en un ritual anual en el que la gran mayoría de los Estados miembros expresa su rechazo a esa política, mientras Washington la defiende como instrumento de presión.
Desde La Habana y desde gobiernos aliados se celebró el resultado como una victoria diplomática y una muestra de aislamiento de la postura estadounidense; China reafirmó su apoyo a Cuba y exigió el fin del bloqueo.
Más allá del simbolismo, el voto deja intacto el entramado de sanciones en la práctica, por lo que el debate seguirá siendo, un año más, político y diplomático antes que jurídico.
Gráfica editorial de IA (ilustración, no fotografía).