La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante una conferencia matutina

La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la acusación presentada en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve funcionarios actuales y anteriores de esa entidad, señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico. La mandataria dijo que las autoridades mexicanas revisarán las pruebas que sustentan el caso.

El Departamento de Justicia estadounidense informó que Rocha habría ayudado a capos del Cártel de Sinaloa a introducir droga a Estados Unidos a cambio de apoyo político y sobornos, y solicitó su detención y extradición. Entre los acusados también figuran un senador federal en funciones y el alcalde de Culiacán, la capital del estado, varios de ellos integrantes del partido gobernante Morena.

En su conferencia diaria, Sheinbaum fijó una posición en dos partes: si la Fiscalía General de la República recibe pruebas contundentes e irrefutables, o si su propia investigación encuentra elementos de delito, deberá procederse conforme a la ley mexicana. Y dejó claro que su gobierno no encubrirá a nadie que haya cometido un delito.

Pero la presidenta también puso en duda la solidez del caso. “Si no hay pruebas claras, es evidente que el objetivo de esta acusación del Departamento de Justicia es político”, afirmó, en una frase que marca el tono de la respuesta mexicana frente a Washington.

La acusación llega en un momento de fuerte presión del gobierno de Donald Trump para que México intensifique la lucha contra los cárteles, y analistas citados por la prensa internacional la consideran una de las acciones más contundentes de esa administración contra funcionarios mexicanos hasta ahora. El desenlace dependerá ahora de lo que las pruebas realmente demuestren.

Foto: Eneas De Troya / Wikimedia Commons (CC BY 2.0).

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