La Encuesta Nacional Agropecuaria 2025 del Inegi, comparada con el Censo Agropecuario 2022, dibuja un campo mexicano en retroceso: varios de los cultivos más importantes del país produjeron menos, en un contexto marcado por la sequía y el encarecimiento de los insumos.
El caso más pronunciado es el del trigo a cielo abierto, que pasó de 3.1 a 1.7 millones de toneladas, una caída del 46.4%, mientras el maíz blanco bajó de 21.9 a 20.4 millones de toneladas y el tomate rojo descendió de 1.4 a 1.0 millones de toneladas, un 30% menos.
El aguacate también retrocedió, de 2.5 a 2.2 millones de toneladas, una disminución del 9.4%, y la producción total de granos básicos se redujo de 34.5 a 30.8 millones de toneladas, un 10.8% menos que en la medición anterior.
Entre las causas señaladas están la sequía, sobre todo la de 2024 en Sonora, y los altos costos de los insumos, que presionan los márgenes de los productores y limitan la superficie y el rendimiento de las cosechas.
La excepción fue el frijol, que subió 22.1%, y conviene matizar el dato del jitomate: parte de su caída aparente se relaciona también con la migración hacia la agricultura protegida, una producción que no se mide en esta encuesta y que, por tanto, no aparece en la comparación.
Imagen destacada: Campo de trigo en Apola, Oaxaca, México. Fotografía: Comisión Mexicana de Filmaciones, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0.