Israel arrancó este martes la campaña para las elecciones legislativas, las primeras desde los ataques del 7 de octubre de 2023, a dos semanas de que los ciudadanos acudan a las urnas. Será una contienda histórica para un país que, tres años después, aún no ha pasado página y cuya sociedad está profundamente dividida.
La campaña se desarrollará mientras el Gobierno continúa bombardeando Gaza, y en medio de tensiones en Cisjordania por las acciones de los colonos judíos, además de incidentes registrados en la frontera con Líbano. El contexto de seguridad, que domina la vida pública israelí desde 2023, marcará buena parte del debate.
Las elecciones legislativas definirán la composición de la Knéset, el Parlamento israelí, y con ello el rumbo del próximo gobierno. Los comicios llegan en un momento de polarización interna, con la sociedad dividida sobre el manejo de la guerra, el futuro de Gaza y el rumbo político del país.
La votación se celebrará en un escenario regional tenso, con la guerra en Irán y el alza de los precios de la energía como telón de fondo, factores que también pesan en la economía y en la agenda internacional de Israel.
Foto: Wikimedia Commons (CC0, dominio público). El edificio de la Knéset, el Parlamento de Israel, en Jerusalén.