Ilustración editorial de un camino rural agrietado y un puente dañado en una zona montañosa tropical de Panamá

Comunidades rurales de Panamá permanecen aisladas tres días después del terremoto de magnitud 7.7 que sacudió al país el viernes, debido a la destrucción de caminos y puentes que impide el ingreso de brigadas de emergencia y la entrega de ayuda humanitaria.

“Hay lugares donde no hemos llegado y de los que ni siquiera tenemos los reportes” de daños, afirmó a la agencia AFP René García, jefe del Centro de Operaciones de Emergencias del Sistema Nacional de Protección Civil. “No hemos podido llegar ni para entregarles ayuda”, lamentó.

El sismo dejó hasta el momento 27 personas heridas y más de 3,500 afectados en todo el país. Además, dañó alrededor de 1,600 viviendas —muchas de las cuales deberán ser demolidas— y 656 escuelas. Las zonas más afectadas se encuentran en las provincias de Los Santos, Herrera, Coclé y Veraguas, especialmente en comunidades campesinas cercanas a Tonosí, donde se localizó el epicentro, a unos 350 kilómetros al suroeste de la capital.

Aunque el gobierno ha distribuido 90 toneladas de ayuda —agua, alimentos, catres, carpas y productos básicos— y Estados Unidos anunció cinco millones de dólares para asistencia humanitaria, las lluvias y las más de 400 réplicas han complicado las labores de rescate y evaluación. Las clases continúan suspendidas en todo el país y cientos de damnificados permanecen en albergues, parques y jardines porque no pueden regresar a sus hogares.

Las autoridades panameñas han advertido que la reconstrucción deberá esperar: “Sigue temblando” en la zona, dijo García. “Esto apenas empieza”.

Ilustración editorial generada por IA (diseño gráfico, no es una fotografía). Crónica Nacional — 13 de octubre de 2026.

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