Gráfica editorial: banderas de México y Estados Unidos con símbolos de comercio y aranceles.

México y Estados Unidos están “muy cerca” de alcanzar un acuerdo comercial bilateral, según ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum, en una negociación que se desarrolla contrarreloj antes de las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos. El objetivo mexicano es claro: conseguir alivio arancelario para industrias clave como la automotriz, el acero y el aluminio.

La mandataria ha explicado que su gobierno busca reducir los aranceles que Washington aplica a esos sectores y evitar la imposición de nuevos gravámenes, en el marco de la revisión del acuerdo comercial de América del Norte (T-MEC). Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump también ha dicho que su país está cerca de cerrar un trato y que el resultado será favorable para Estados Unidos.

Sheinbaum ha fijado, sin embargo, límites claros para la negociación: México no aceptará nada que esté fuera de su Constitución o de sus leyes, ni acuerdos que dañen la economía o el empleo en el país. La prioridad, ha insistido, es el bienestar de los mexicanos, la economía nacional y los puestos de trabajo.

Las conversaciones se dan en un contexto de tensiones comerciales en la región, con aranceles cruzados y presiones políticas en ambos lados de la frontera. Para México, buena parte de sus exportaciones está amparada por el T-MEC, pero los sectores con aranceles específicos siguen siendo el punto más delicado de la mesa.

Mientras las negociaciones continúan, empresas y trabajadores de ambos países esperan un acuerdo que dé certidumbre a las cadenas de producción integradas desde hace décadas en América del Norte.

Gráfica editorial de Crónica Nacional (imagen ilustrativa, no es fotografía).

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